El diseño y los sentidos: una conversación

LAM

Claudio Feltrin: Trabajamos desde hace diez años con el estudio Lievore Altherr Molina y han sido diez años llenos de satisfacciones. Nuestra relación es lavorativa y también de amistad, que se ha desarrollado con el paso de los años, así como con Arper.

Alberto Lievore: Sí, y esta característica de "naturaleza" y "simplicidad", en el sentido de inmediatez, linealidad y accesibilidad, pertenece también a los productos y a la marca Arper.

Claudio: Cuando pienso a nuestra marca y a nuestros productos, me viene en mente una plaza italiana, donde la gente va a verse, para ver y para ser vista. Imagina una preciosa plaza, vacía. Ahora imagina la misma plaza llena de personas y de vida. Una plaza desierta, aunque si está bien proyectada y construida, es una experiencia completamente distinta a la de una plaza animada de vida. Y del mismo modo un objeto adquiere sentido de realización, con la experiencia que las personas hacen de él y con él. La experiencia da vida a los objetos. La estética, la belleza, no son suficientes: la belleza toma vida en el uso y gracias a la relaciones que se instauran entre las personas, los objetos y los lugares.

Alberto: Depende todo del espacio, como las relaciones humanas: no demasiado cercanas ,pero no demasiado lejanas. En armonía. Un objeto no es bueno o malo en sí: depende del contexto. Un objeto elegante no se impone al mundo: interactúa con él.

Claudio: Sí, y es el aspecto sensual de un objeto el que te hace enamorar. En este sentido, creo que nuestra relación con los objetos sea más atávico que intelectual.

Alberto: Es cierto que el modo en el que nos relacionamos con los objetos no es del todo lógico. ¡Así como no lo es crear o comprar! Hablamos de objetos, pero también los objetos hablan de nosotros. Los objetos no son inocentes: exprimen un modo de pensar. Cuando proyectamos objetos, recreamos emociones e ideas importantes para nosotros, esperando que encuentren en los demás una correspondencia, una sensibilidad compartida. Pero es obvio que no podemos hacer lo que simplemente nos parece, apartados de las condiciones externas. Nuestras creaciones deben ser aptas a lugares y personas distintas. Tenemos que encontrar una fórmula justa. Como diseñadores, tenemos que traducir un concepto en una forma, y en la medida justa. Es una tarea compleja.

Alberto: La metamorfosis del concepto es una especie de sinestesia. ¿Cómo se describe un perfume? ¿Un color? ¿Cómo se describen y reconstruye la experiencia de un espacio, del arte, de la música? De algún modo, el diseño es una metáfora de la vida.

Claudio: El diseño es la cultura de las cosas cotidianas. En los últimos dos años la crisis económica mundial ha cambiado nuestra perspectiva y nuestra percepción, ¿pero cómo podemos reaccionar a estos cambios? Antes vivíamos en una década en la que sólo lo que era nuevo tenía algún valor. Quizás ahora el valor del diseño ya no está en la novedad, sino en la autenticidad.

Alberto Lievore es socio del estudio de product design Lievore Altherr Molina de Barcelona.

Claudio Feltrin es Administrador Delegado de Arper. Vive en Treviso.

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