Hacia el diseño que es humano

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Hace doce años, en Orgatec, Arper presentó una silla que establecería una nueva directriz de diseño para la compañía italiana: Catifa—una silla elegante, gestual, igualmente adecuada para el hogar o la oficina—. Hoy, Arper continúa tendiendo un puente entre dos mundos, el residencial y el del soft contract, poniendo el énfasis en la realización de muebles idóneos para el actual concepto de trabajo: funcionales, pero confortables; elegantes, pero modernos; compatibles tecnológicamente, pero diseñados de acuerdo con las necesidades de las personas. Estas cuestiones, que ya no son nuevas para Arper, se están enfatizando en el mercado actual. Con motivo del retorno a Orgatec, doce años después, el Director General de Arper, Claudio Feltrin, comparte con nosotros más ideas respecto a las directrices de diseño de Arper.

¿Cuáles son los elementos esenciales de un espacio de trabajo contemporáneo?
Hoy en día el valor en el mercado está determinado por la innovación (en los productos, los procesos o la comunicación). La innovación solo puede generarse mediante una gestión inteligente y consciente del conocimiento y la competitividad, siempre apoyada en las tecnologías de la información y la comunicación. El uso de estas tecnologías se ha incrementado exponencialmente a lo largo de esta última década, de acuerdo con las necesidades del actual panorama de trabajo, más dinámico y capaz de adaptarse a espacios mixtos o compartidos, de acuerdo con usos más imaginativos, flexibles y sensibles. En la actualidad, la oficina tradicional es un modelo superado por nuevas tendencias. En el espacio de trabajo contemporáneo convergen los conceptos de flexibilidad y adaptabilidad. Ahora nuestras necesidades pasan por el confort (un lugar donde sentarse), por integrar la tecnología (un lugar donde emplear la tecnología digital) y por la adaptabilidad (las posibilidades de reconfigurar el espacio).

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¿Cómo han cambiado las expecta- tivas de los usuarios de muebles desde que Arper inició su actividad? ¿Cómo ha respondido Arper a esas expectativas?
Desde sus orígenes, Arper ha ofrecido muebles relacionados con el soft contract—todo tipo de espacios públicos con la excepción de la oficina operativa—y con el ambiente doméstico contemporáneo.Siempre hemos pensado los espacios públicos desde una perspectiva abierta. Creemos que la combinación de belleza y flexibilidad que tradicionalmente se relacionaba con los ambientes residenciales también puede aplicarse a los espacios públicos o de trabajo. Por lo tanto, desde la perspectiva del marketing, no hemos comunicado nuestros productos en relación con un contexto de uso determinado. Sin embargo, fue el propio público el que eligió Catifa, por ejemplo, como el producto idóneo para el tipo de oficina que emergía en aquel momento. Una «soft office» busca un equilibrio confortable entre forma y función focalizado en técnica y función. Como respuesta a esta evolución, nos planteamos las áreas comunes dentro de las oficinas, desarrollamos sistemas de asientos para relajarse o esperar, y también mesas, pero todavía no nos habíamos interesado por ofrecer un enfoque estético y técnico a las tradicionales sillas de oficina y a su aspecto mecánico. En los últimos años, la percepción respecto a los objetos técnicos ha cambiado impulsada por el desarrollo estético de las ICT: ahora el público ha descubierto que un objeto funcional también puede ser un objeto bello. La evolución social en los espacios de trabajo junto a la humanización y la búsqueda de belleza en la tecnología nos ha llevado a pensar en un acercamiento distinto a las sillas de oficina y al resto de mobiliario especialmente concebido para los ámbitos de trabajo.

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¿Cómo han afectado los cambios en los métodos de trabajo (tecnología wireless, trabajo doméstico, trabajo en espacios públicos como un café o un hotel...) en la línea de los diseños de Arper? ¿Arper diseña en busca de la multifuncionalidad?
La actividad desarrollada a partir de las nuevas tecnologías ha cambiado por completo el escenario de los ambientes de trabajo: todos los aspectos de nuestras vidas han acabado por integrarse, incluidos nuestros espacios de trabajo. Estos cambios también han ayudado a la gente a buscar «el menos es más» en sus espacios de trabajo: menos distracciones, menos ruido, menos banalidad.En la actualidad, el mercado está atento a los productos que destacan por su flexibilidad y su adaptabilidad tanto a espacios privados como públicos. Esto también encaja perfectamente con los espacios de trabajo contemporáneos. Arper se ha centrado en la flexibilidad y la adaptabilidad desde que presentó Catifa en Orgatec hace ya 12 años. Catifa es el manifiesto de este concepto desde que lanzamos Catifa 53 en el 2001, que ya contaba con siete tipologías distintas de bases y opciones, lo que la convertía en una colección adaptable a diversos ambientes y usos, también de trabajo. Aunque hoy en día esto pueda parecer bastante común, en su momento supuso un acercamiento innovador. Después de Catifa continuamos desarrollando sistemas de productos articulados alrededor de esta idea de «adaptabilidad y consistencia»: la colección Zinta es el más reciente y directo ejemplo de esta actitud.En algunos casos, la transformación de la oficina tradicional hacia un concepto más abierto de los entornos de trabajo ha abierto muchas oportunidades para los productos de Arper, pero también nos ha empujado a replantearnos qué significa la innovación para nosotros. El concepto de «Soft Tech»—innovaciones tecnológicas con una aproximación holística, desarrolladas en armonía con las necesidades de la gente—estará perfectamente representado en las colecciones que presentaremos aquí, en Orgatec.

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¿Cuáles son los nuevos productos que Arper ha desarrollado de acuerdo con estas nuevas necesidades?
La idea que subyace tras el «Soft Tech» es la de crear productos adaptables que ofrezcan un confort natural empleando la tecnología de un modo que resulte visualmente ligero. Estas ideas han tenido una aplicación concreta en las nuevas colecciones Kinesit, Catifa Sensit y Parentesit. Todos estos productos están perfectamente concebidos a partir del ADN de Arper. Son estéticamente refinados y esenciales; inteligentes, porque están diseñados respetando las normas que ellos mismos representan; funcionales, porque están desarrollados en distintas versiones que todavía se amplían más gracias a la costumización; y, sobre todo, consideran a las personas desde una perspectiva holística, porque la gente busca espacios de trabajo que resulten empáticos y bellos, ligeros, poco formales. Estamos convencidos de que estos productos amplían los límites técnicos de Arper y constituyen el siguiente paso lógico en nuestro espíritu. Tomemos a Kinesit como ejemplo. Una de las cualidades de esta butaca es su ajuste lumbar en altura, el respaldo puede regu- larse mediante un mecanismo sensible al peso que permite la oscilación adecuada para lograr un confort efectivo. Pero, en Kinesit, es la butaca la que responde al movimiento natural del cuerpo, y no a la inversa, cuando el cuerpo tiene que adaptarse a los límites que impone una silla de oficina tradicional. Y, sobre todo: los mecanismos que permiten esta libertad y confort están integrados y ocultos en una forma elegante y orgánica. Cuando la contemplamos—especialmente en su versión tapizada—es difícil imaginar que una forma tan bella albergue una tecnología tan funcional. Estamos seguros de que esta colección será muy bien acogida por un público que aunque hoy en día no es mayoritario tiene un gran potencial, tanto en espacios de trabajo como en el ámbito doméstico.

¿Qué importancia tiene la estética en los espacios de trabajo? ¿Cuál es papel que juegan la belleza y la funcionalidad en la transformación del diseño interior? ¿Cómo afecta la estética de un espacio de trabajo a la actividad que se desarrolla en su interior?
Estoy convencido de que el ambiente afecta a las acciones que suceden en su interior. Arper es una compañía italiana y en Italia estamos rodeados por la belleza del paisaje, de la arquitectura, de la comida... todo esto configura nuestra percepción y nuestros valores. Cuando el éxito de una compañía está basado en el talento y la capacidad de innovación de las personas, se establece un entorno que favorece la eficiencia y, algo más, la identificación. Los entornos de trabajo bellos e inspiradores son necesarios para las personas que trabajan en una compañía, pero también son capaces de atraer a otras personas con talento que quieran colaborar con ella. Pero, para que una compañía funcione bien, no solo es necesario un buen entorno de trabajo. Una compañía también necesita satifacer las expectativas y requisitos de los empleados especializados y de todos aquellos que trabajan con el conocimiento: una buena organización, con una burocracia mínima y una estructura lo más horizontal posible, un sistema que apoye el trabajo, tanto el que se realiza de forma autónoma como el colectivo, que se apoya en la visión y en los objetivos, y no en las reglas. Cuando se aplican todos estos factores, los trabajadores no solo encuentran sentido a su trabajo, también disfrutan con él.

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