Arper en la Topografía del Terror

Topography of Terror outside© Matthias Könsgen

La Topografía del Terror es un museo y un monumento conmemorativo de Berlín situado en el lugar en el que se encontraba el cuartel general del programa de persecución y exterminio llevado a cabo por las SS y la Gestapo. Se ha querido hacer para documentar y hacer entender las dimensiones europeas del régimen de terror nazi. Entre 1933 y 1945, donde hoy se encuentra la Topografía del Terror, estaban los cuarteles generales de la Gestapo y de las SS: la Oficina Central para la seguridad del Reich, el Comando General con su propio Servicio de Seguridad y la cárcel. Los edificios que alojaban la organización fueron derruidos poco después del final de la II Guerra Mundial y el área, contaminada por las sombras del pasado, se destinó a varios usos, siendo finalmente abandonada. Con ocasión de la conmemoración en 1987 del 750° aniversario de la ciudad de Berlín, el lugar se abrió al público como lugar de reflexión, investigación y didáctica.

Topography of Terror Berlin © Matthias Könsgen

Poco después de la reunificación de Alemania, en 1992 se instituyó una fundación para valorizar esta zona, y se abrió un concurso de arquitectura para crear una estructura expositiva permanente. Ganó el arquitecto Peter Zumthor, pero su proyecto nunca fue completado. Sólo en 2010, casi diez años después, el Centro de Documentación de la Topografía del Terror - realizado sobre el proyecto de la arquitecta Ursula Wilms del estudio berlinés Heinle, Wischer und Partner - se abrió finalmente al público.

Topography of Terror Catifa chairs in the auditorium © Matthias Könsgen

El museo es un espacio cultural insólito, pero de gran importancia. Construido en un lugar inquietante, trascurado durante mucho tiempo, surge sobre un área que ha mantenido voluntariamente el aspecto áspero y solitario adquirido por los largos años de abandono. Es uno de los poquísimos monumentos conmemorativos realizados en un lugar originario.

Topography of Terrors© Matthias Könsgen

La arquitectura es sobria: un rectángulo de vidrio con láminas de acero, una fachada agujereada que permite ver el ambiente que la circunda desde cualquier punto del piso cero. El edificio aloja tres exposiciones permanentes, un rico programa de muestras especiales y temporales, una gran biblioteca y un "Centro para los Museos de la Memoria", que ofrece asistencia en la realización de iniciativas finalizadas a la institución de monumentos conmemorativos nacionales e internacionales.Las sillas Catifa y las mesas Dizzie se han utilizado para decorar todas las oficinas, las salas de conferencia, el auditorio y las salas de espera del museo.

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