Cila Educational

© Studio Altherr

En la actualidad Arper está desarrollando una versión de Cila diseñada por Lievore Altherr específicamente para el sector educativo. La silla está inspirada en la sensación que ofrece un paño al envolver un cuerpo, un sentimiento de protección y comodidad, cercano a un abrazo o a una capa. La capa tiene un simbolismo con una resonancia dual en los ambientes educativos, evoca al sabio y también al mago.



¿Por qué estáis interesados en la enseñanza y la educación?

Desde sus inicios, Arper ha buscado constantemente respuestas a los desafíos que implican los cambios en nuestra vida profesional y el impacto de la revolución digital. Es justo que comencemos a considerar cómo estos cambios han afectado al contexto educativo. Hoy en día pedimos a los estudiantes que sean capaces de automotivarse y, al mismo tiempo, que colaboren entre ellos, que sean capaces de trabajar solos y en equipo. La revolución digital ha proporcionado a los estudiantes nuevas herramientas y un mayor acceso a la información; pero no todos los entornos físicos que se han diseñado para apoyar el aprendizaje se han adaptado a esta nueva situación. Nos preocupamos por cómo preparar a nuestros hijos para el futuro, comenzamos a investigar estos cambios y descubrimos que hay un creciente deseo de repensar la educación y el aprendizaje, y también por descubrir cómo serán las escuelas en el futuro.

© Rice + Lipka Architects

¿Qué factores están interviniendo en los cambios del sector educativo?

No son muy distintos los cambios que está experimentando el ámbito de la oficina. Son tres los factores que intervienen en la educación. El primero es el impacto de las nuevas tecnologías colaborativas, como el software libre y de código abierto, la videoconferencia, la red de lectura / escritura y los programas de educación a distancia que, progresivamente, se han abierto camino en los ámbitos de aprendizaje. En segundo lugar, se ha producido un traspaso. Los talentos que antes resultaban necesarios para ingresar en el mundo laboral han pasado de ser habilidades industriales a potencial en la economía del conocimiento. Es necesario reevaluar que habilidades debemos enseñar. El último factor es la colaboración. Hemos experimentado un cambio cultural profundo, hacia un enfoque más transparente y abierto que está moldeando muchos aspectos de nuestra sociedad, y eso incluye, especialmente, a la educación.

© Ketil Jacobsen

¿Cómo podemos cambiar las aulas para que preparen a los estudiantes en su futuro?

Sobre todo, el aula debe convertirse en un ambiente flexible y colaborativo. La clase debe ser capaz de adoptar distintas configuraciones para que los estudiantes puedan trabajar individualmente, en grupo o por parejas. Si dotamos a la silla de ruedas, una superficie plegable y un espacio para almacenar los libros, la convertimos en un espacio de trabajo en sí misma: no más pupitres ni espacios de trabajo estáticos. Los estudiantes deben poder crear sus propios espacios en el total del ambiente escolar. De muchas maneras, las cualidades que convierten en excepcionales a todos los avances digitales del mundo son las mismas que hacen de la infancia una época excepcional: una suma de creatividad, experimentación y colaboración. Hace tan solo un año, 1.500 altos ejecutivos identificaron a la creatividad como el aspecto más importante de un líder en nuestro complejo mercado globalizado. No podemos permitirnos que nuestros hijos aprendan o que las escuelas se diseñen de acuerdo con modelos obsoletos. Es hora de reimaginar las escuelas e invertir en espacios que propicien la creatividad.

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