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¿Cómo describiríais vuestro concepto para el Salone del Mobile de este año?

En el stand principal de Arper, el sistema define una plaza cuya fachada está cubierta de un material opaco y rodeada de espacios donde se expone el mobiliario. Se accede a esos espacios a través de la plaza o de los pasos que hay entre ellos. Tratamos de que la visita al stand se convirtiera en una experiencia definiendo las áreas a las que el visitante debía acercarse y entrar. Cada uno de los espacios tiene un tratamiento único y puede entenderse como la habitación de un edificio integrado en el paisaje urbano. Las habitaciones se modulan a través de la compresión o la expansión del espacio, de tal modo que los muebles puedan expresar su sentido. No sólo hay cambios en el suelo y en las paredes, el techo también cambia para acentuar el carácter propio de cada habitación. Los espacios se convierten en domésticos aunque adaptados a la gran escala de la feria: una ciudad dentro de una ciudad. Por otro lado, en Workplace 3.0, mostramos como el sistema puede funcionar de un modo totalmente distinto, formalmente y desde el punto de vista material. En este caso, hemos compuesto una caja simple y, a partir de un material translucido, trabajamos con sombras y transparencias.

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MAIO y Arper comparten una sensibilidad formal singular. ¿Creéis que MAIO complementa el enfoque de Arper o que lo conecta con una filosofía del diseño mucho más amplia?

Es cierto que nos gustan las formas y los colores básicos, capaces de generar infinidad de posibilidades, y esa es una de las razones por las que nos sentimos tan cómodos con Arper. Además, son lo suficientemente valientes para trabajar a partir de sistemas espaciales y desarrollar, junto con nosotros, una propuesta final. Cuando tuvimos la oportunidad de desarrollar una propuesta para Arper nos sentimos muy contentos porque nuestras filosofías de empresa son realmente similares. Como ellos, MAIO trabaja a partir de la idea de variación y personalización. Nuestros diseños siempre están abiertos al cambio, a la costumización y a la apropiación a través del tiempo. Nunca hicimos una propuesta cerrada, al contrario, trabajamos juntos desarrollando distintas líneas y construyendo prototipos para crear el sistema. Hemos trabajado codo con codo con el equipo de Arper, con Jeannette Altherr y con los estilistas y los especialistas en iluminación, y todas estas conexiones se han materializado en el proyecto. No hemos hecho este proyecto a solas!

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¿Podéis describirnos vuestra práctica arquitectónica, vuestro proceso de trabajo y vuestro interés por los sistemas espaciales?

Somos cuatro socios y diseñamos juntos. La primera fase de cada proyecto es la más importante porque supone el desarrollo de las ideas centrales. Y, a continuación, el proceso sigue cuando invitamos a otros colaboradores a trabajar con nosotros, así que terminamos pasando más tiempo hablando con la gente que sentados frente al ordenador. Siempre colaboramos con profesionales de otras disciplinas y nos sentimos muy cómodos haciéndolo. Desde el primer momento nuestra arquitectura se transforma y adapta en función del equipo.

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¿Cuál es vuestra filosofía como estudio?

Lo más importante es que nos enfrentamos a cada proyecto de la misma manera. Puede tratarse de un artículo, de un pequeño proyecto efímero, del diseño de una exposición o de un edificio; pero la forma en que abordamos la propuesta es siempre muy similar. Trabajamos en distintas escalas; pero lo más importante es que aplicamos la misma metodología en todos los proyectos. Pusimos la oficina en marcha hace cinco años; pero antes de tomar esa decisión ya llevábamos cinco años más trabajando juntos. Sentíamos que era algo que podría funcionar. Además de trabajar en el estudio, todos enseñamos, escribimos y hacemos otras cosas; por eso nuestros trabajos son tan conceptuales. Nos gusta la teoría y la aplicación de posiciones teóricas en la propia arquitectura.

¿Cómo describiríais vuestra actividad desde Barcelona? ¿A partir de la enseñanza y el trabajo editorial?

Nuestro estudio nació en medio de la gran crisis económica española, lo que nos llevó a intentar definir nuevas formas de producir arquitectura. No sabemos si acertamos o nos equivocamos, pero hemos prestado mucha atención a nuestro trabajo en sí mismo, a los errores, sobre todo para procurar no repetirlos. Creemos que las cosas nunca son sencillas, por eso hemos intentado mantener la complejidad en nuestra actividad, enseñando y escribiendo. El día a día exige que seamos flexibles, por eso hemos creado en nuestra oficina sistemas y estructuras que facilitan esa flexibilidad; podemos convertirnos en un gran equipo cuando lo necesitamos, pero también podemos limitarnos a nosotros cuatro. Además, es muy importante mantenerse siempre alerta y evitar la división entre la teoría y la práctica; porque hay muchos estudios de arquitectura que solo valoran la práctica, pero no la teoría, o a la inversa. Considerar las dos cuestiones al mismo tiempo nos permite seguir atentos y críticos con respecto a todo lo que está sucediendo.

© Adrià Cañameras

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