Conexiones fluidas, sin estrés

Nodo Hotel, © Christian Klotz© Christian Klotz

Santiago, la capital de Chile, es la ciudad más grande del país; es moderna, animada, rodeada de cerros y dos majestuosas cordilleras, que la envuelven en un abrazo. Los casi siete millones de habitantes de esta metrópolis cosmopolita, emblema del pasado esplendor colonial y, al mismo tiempo, centro de la arquitectura moderna, se enfrentan a un problema casi constante de contaminación atmosférica, debido a la incapacidad del viento para purificar la atmósfera.

La necesidad de contribuir a resolver este problema, junto con el deseo de crear un lugar de encuentro para los habitantes y visitantes de la ciudad, constituyen la base del concepto del Hotel Nodo. El nombre ya sugiere su función de nodo, un cruce de diferentes funciones y posibilidades que se ofrecen a los usuarios: el primer hotel “explorador urbano” de Santiago, un punto de partida para los que quieren explorar la ciudad, pero, al mismo tiempo, un lugar en el que llevar a cabo diversas funciones. Nodo no es sólo un hotel, con habitaciones a partir de la cuarta planta. Aquí, los espacios públicos permiten que la gente se reúna, trabaje y se tome un descanso, partes fundamentales de su esencia.

Nodo Hotel, © Juan Francisco Vargas© Juan Francisco Vargas

El Hotel Nodo es más que eso: un proyecto que hace de la sostenibilidad ambiental una verdadera misión. Diseñado por el estudio Oarquitectos, especializado en diseño sostenible, en colaboración con el NAD – Instituto de Neuro Arquitectura y Diseño de Chile –, incorpora en su ADN los principios de la biofilia y los ritmos circadianos, junto con un enfoque en el sonido y la psicología del color, para generar un espacio construido en torno a la ausencia de estrés, en un espíritu de sincronía y armonía.

Nodo Hotel, © Juan Francisco Vargas© Juan Francisco Vargas

El resultado de esta investigación es un edificio que no sólo representa la estética paisajística típica de Chile, sino que también es capaz de preservarla y defenderla, gracias a las elecciones realizadas para la fachada. Su superficie, de unos 2300 m2, se ha recubierto por completo de losas tratadas con una moderna tecnología bioactiva, que al ser bañadas por la luz del sol actúan como árboles, purificando el aire de los alrededores. Es el equivalente a un bosque de 1,5 hectáreas en el centro de la ciudad, que libera oxígeno y participa activamente en la reducción de la contaminación. Y el bajo impacto ambiental de la estructura no se debe únicamente a la fachada: la ventana y el material utilizado para aislar las superficies crean una solución térmica sumamente eficaz para evitar la pérdida de calor. El uso de fuentes de energía no renovables se ha reducido gracias a la presencia de un sistema de climatización basado en bombas de calor, optimizado mediante la subdivisión de los niveles que hace que el consumo energético global sea igual a una cuarta parte del de un edificio tradicional. Las habitaciones interiores también se han construido para cumplir plenamente con los criterios LEED; en el exterior, hay estaciones de recarga para coches eléctricos, y los huéspedes pueden aprovechar una flota de bicicletas eléctricas.

Nodo Hotel, © Juan Francisco Vargas© Juan Francisco Vargas

El diseño juega un papel fundamental en todo el proyecto. La selección de mobiliario, estrictamente Made in Italy, pretende destacar e incorporar creaciones icónicas de diseño internacional, y dotar al hotel de una huella esencial, contemporánea e innovadora. Los arquitectos, asistidos en esta operación por el concesionario Oficio Mondo, explican: “Queríamos acercar esta capital latinoamericana al espíritu de las principales ciudades del mundo, utilizando el poderoso y universal lenguaje del diseño. Por eso, seleccionamos muebles de las empresas más importantes del mundo”.

Nodo Hotel, © Juan Francisco Vargas© Juan Francisco Vargas

En este contexto, las colecciones de Arper que participan en el proyecto – los asientos Saya, Aava, Cila y Catifa, la mesa Nuur y el sistema de sofás modulares Loop – aportan luminosidad y color a las zonas comunes del edificio.

Nodo Hotel, © Juan Francisco Vargas© Juan Francisco Vargas

“Elegimos a Arper por el diseño de su mobiliario; la empresa y su enfoque hacia la decoración y la sostenibilidad reflejan perfectamente lo que queríamos comunicar”, dice el arquitecto Pablo Redondo. También en este caso, el nombre del hotel coincide precisamente con el enfoque que se ha aplicado: como en un nodo, todo está perfectamente entrelazado para transmitir un concepto compartido basado en la investigación estética, el diseño y la sostenibilidad.

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